domingo, diciembre 5

Al son de una canción

Es extraño volver a escuchar esas antiguas canciones que sonaron fuertemente en una época demasiado extraña, poco a poco se vienen diferentes sensaciones y emociones. Volver a sentir ese olor a tierra húmeda en una tarde de primavera cuando lo único que importaba era el hoy y el ahora. Esa sensación de vacío dentro de mi pequeño corazón siendo mi única compañía de aquel entonces esa soledad pesada y dolorosa que se apoderaba lentamente de mis días y noches...

Las ganas de escribir en estos momentos es incontenible, las palabras surgen sin que pueda detenerme a pensar un segundo lo que ocurre en mi diario vivir o en lo que sucede dentro de mi pequeño corazón. Quisiera saber como fue que llegue a ser la mujer de hoy pero esa tarea es pesada y dolorosa que es preferible no hacer.

Es extraña esta sensación de recuerdo, de transportase a una época ya practicamente olvidada, todo a causa de una canción que escuche mil veces, que cante a todo pulmón con lágrimas en los ojos, con el corazón destrozado y la garganta apretada intentando controlar todas aquellas emociones que albergaba celosamente del mundo entero.

Hoy veo a aquella niña, mejor dicho a esa entonces seudo-mujer, con un dejo de nostalgia, con ganas de abrazarla fuerte y decirle que todo estará bien, que la vida le tiene preparada sorpresas con las que ni siquiera a soñado y que debe aprender a ponerse en pie sin hacerse tanto daño, sin sufrir más de la cuenta, que solo debe dejar que el tiempo haga su trabajo y no auto-destruirse en la espera...

Los recuerdos llegan como si fuesen bombas, giran dentro de mi mente y aprisionan mi corazón, no por lo vivido en aquella época sino por la persona que fui y ver en la persona que me convertí con el paso del tiempo. Inesperadamente llega a mi memoria un episodio que recordé una y otra vez en las noches que siguieron después de sucedido esto. Me encontraba escuchando esta canción como muchas otras veces, sola en casa, una vez más llorando por las cosas que habían sucedido, por las grandes perdidas emocionales... demasiado grandes para ese entonces. Me encuentro apoyada en la pared mirando como los arboles se movían ruidosamente, yo con un cigarrillo en las manos intentando calmarme un poco antes de que llegasen mis padres y lentamente cayendo apoyada en la pared, cayendo en el más profundo dolor, en la pena más grande que he tenido en esta vida caprichosa... caí por completo ya el cigarrillo se había consumido en mis manos y estas ahora tenían mi cabello entre sus dedos, tratando de calmar algo que simplemente no se podía calmar, abrazaba mis piernas intentando auto-refugiarme sin éxito alguno, la pena y el dolor a cada segundo eran más pesadas, mi mirada se perdía en el cielo buscando alguna explicación a todo lo que sucedía en aquel entonces pero nada pudo calmar ese dolor, no había explicación alguna y solo quedaron como ‘cosas de la vida’.

Fue el episodio más doloroso que recuerdo, sentía tantas cosas en ese entonces, cada vez que lo recordaba era como si me clavaran mil cuchillos en el pecho, como si desgarraran mi corazón en mil partes, como si los pulmones no soportaran contener el aire dentro de ellos, era volver a sentir una y otra vez el peso del mundo en mis hombros, volver a sentir el dolor de la perdida y mis pensamientos volvían a uno de los momentos más felices, cuando mi tata me regalaba una sonrisa, me llevaba a tomar helados o simplemente me tomaba la mano para un pequeño paseo. No se porque siempre he tenido la imagen de mi tata tomando mi mano y yo con apenas 3 años, un vestido celeste y hablando mil cosas por segundo, el solo sonreía. ¿Será posible recordar cosas de cuando eramos tan pequeños?, de ser así entonces esto realmente sucedió y no fue creado por el dolor que sentí al momento de perderlo para siempre, por tener una imagen, un recuerdo para combatir aquel dolor.

Es casi imposible que no se me llenen de lágrimas los ojos al escribir estas lineas, luego las leeré y no les encontraré sentido alguno como suele suceder con cada uno de mis escritos.

A veces me sigue doliendo que no este a mi lado, que no haya disfrutado mis triunfos, apoyado en mis derrotas, llorar junto conmigo mis penas o sonreír con las alegrías de la vida, a pesar del tiempo que ha transcurrido lo sigo extrañando como el primer día y me sigo preguntando casi inconsciente y constantemente ‘porque me dejaste sola, porque te tuviste que ir así, sin decir un adiós negrita, porque no te diste cuenta cuanto me ibas a hacer falta’. Lo lloré en el silencio aplacador de esas eternas noches, lo llame a gritos ahogados y silenciosos que estuviese a mi lado, que no me abandonara a la suerte del mundo pero ya todo se había perdido para siempre y él jamás volvería a mi lado a abrazarme y protegerme del mundo.

Finalmente herede parte de las cosas que me gustaban de él quizás por terquedad o por querer tener algo que siempre me recordara que estaba presente en mi vida. Hice mía esa sonrisa irónica y seudo-misteriosa que siempre escondía alguna maldad a los ojos de los demás pero que secretamente solo te dice ‘te quiero’ y que pocas personas logran descubrir y comprender que solo es una defensa para con el mundo, la seguridad de que nada sucede en nuestras vidas por lo menos nada que al resto del mundo le interese...

Recuerdos, no se porque cada cierto tiempo vienen a mi memoria, porque insisten en atormentarme con las cosas que ya se vivieron, hacen que recuerde cada una de las heridas que ha sufrido mi pequeño corazón, a veces me gustaría no ser tan sensible y que no me afectaran las cosas, no sentir el dolor que he llegado a sentir y que me ha hundido en la profundidad de mis pensamientos y en dolores emocionales enormes más de una vez, dejándome tan solo con las caretas diarias para continuar caminando en la vida sin llamar la atención del resto.

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